
Deje de esperar a que el horno esté listo: la magia de las lámparas halógenas de onda corta
La mayoría de los hornos para pizza funcionan calentando el aire que rodea los alimentos. Eso está bien, pero cuando hay mucho trabajo en las noches de viernes, ese aire se convierte en un obstáculo. El proceso de cocción es demasiado lento.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. En lugar de luchar contra el aire, utilizamos lámparas halógenas de onda corta. Piense en ello como el calor del sol en un día caluroso: el calor no espera a que el aire se caliente; simplemente llega hasta usted. Al enviar energía directamente al masa y a los ingredientes, podemos reducir el tiempo de cocción de cinco minutos a 90 segundos. Eso representa una gran diferencia cuando hay mucha gente esperando para recibir su pizza.
¿Cómo funciona realmente?
Dentro de esos tubos de cuarzo, un filamento de tungsteno se calienta enormemente. Añadimos gas halógeno para evitar que el filamento se desgaste demasiado rápido. De esta manera, la luz permanece constante y las lámparas duran más tiempo.
El verdadero secreto está en la tecnología de onda corta. A diferencia del calor lento que produce un horno normal, la energía de onda corta penetra directamente en la superficie de los alimentos. Así, se obtiene una corteza perfectamente dorada y queso burbujeante casi al instante, sin tener que esperar a que todo el horno se caliente.
Configuración adecuada
No basta con colocar estas lámparas y esperar lo mejor. Es necesario utilizar la cantidad correcta de potencia según el tamaño del transportador. Si la potencia no está ajustada correctamente, la corteza se quemará mientras que el interior de la pizza quedará crudo. Es un equilibrio delicado.
Por suerte, utilizamos conectores tipo R7 o similares. Si una lámpara se rompe durante el horario de trabajo, su equipo puede simplemente reemplazarla. Sin necesidad de realizar conexiones eléctricas adicionales, sin tiempos de inactividad y sin problemas.
Las desventajas
La velocidad tiene sus inconvenientes. Dado que el calor es muy intenso, es preciso contar con un control preciso del tiempo de cocción. Si se excede incluso cinco segundos, la pizza se arruinará.
También está el problema del propio horno. Mientras la pizza se cocina rápidamente, el marco metálico del horno sufre daños debido a toda esa energía radiante. Es necesario asegurarse de que los ventiladores y sistemas de refrigeración puedan manejar esa carga. Si no se cuida bien esto, el marco del horno se deformará, y nadie quiere eso.