
No maltrate a sus clientes: Una guía rápida para instalar calentadores de infrarrojos
Si va a instalar calentadores de infrarrojos en un restaurante al aire libre, no se limite a fijarlos en el techo y esperar lo mejor. Si calcula mal la altura de instalación, en realidad estará pagando por calentar su propio techo.
He visto esto ocurrir demasiadas veces. Algunos propietarios los instalan demasiado alto, y el calor se pierde con el viento. Otros los instalan demasiado bajo, creando zonas excesivamente calientes que hacen que los clientes quieran cambiar de lugar de inmediato.
El problema de las “trampas térmicas”
Lo interesante de los calentadores de infrarrojos es que el calor viaja en línea recta. No se dispersa como el aire caliente; simplemente llega al objetivo, como el hombro de un cliente, y se queda allí.
Pero si coloca el calentador demasiado cerca del techo o de algún saliente, crea una “trampa térmica”. El calor vuelve hacia el aparato. Esto puede hacer que se active el interruptor de seguridad o, peor aún, dañar el elemento calefactor. Para mantener todo seguro y permitir que el aparato funcione correctamente, asegúrese de dejar al menos 18 a 24 pulgadas de espacio entre el calentador y cualquier tipo de superficie en el techo. No quiere ser la persona que acabe dañando su propio techo.
Mantener las mesas ocupadas
Un patio frío disuade a la gente de sentarse allí. Cuando hace mucho frío, nadie quiere sentarse en su patio, por bueno que sea el comida.
La solución es crear “zonas cálidas”. Si utiliza lámparas de onda corta y las coloca a una altura de entre 7 y 10 pies, el calor llegará exactamente donde están sentados los clientes. Así, incluso en noches muy frías, el ambiente será acogedor. Y cuando la gente esté cómoda, se quedarán más tiempo. Pedirán otra bebida y realmente disfrutarán de su tiempo allí.
Encontrar el equilibrio perfecto
Puede pensar que “más potencia es mejor”, pero eso no siempre es cierto.
Los calentadores de alta potencia son eficaces, pero su rango de acción es limitado. Si coloca un calentador muy potente en un techo bajo, quemará a la persona que esté sentada justo debajo de él, mientras que la persona que esté a tres pies de distancia seguirá sintiendo frío.
Se trata de encontrar el equilibrio. Si sus techos son bajos, utilice lámparas de menor potencia o con un rango de acción más amplio. De lo contrario, pasará toda la jornada ajustando el termostato, ya que los clientes se quejarán de estar demasiado calientes.